Juan Luis Cebrián: La vida en un blog (ElPais.com)...
Discurso de Juan Luis Cebrián, consejero delegado del Grupo PRISA en la Real Academia, quien nos sorprendiera meses atrás confesándonos: "Si tuviera que fundar El Pais probablemente no sería en papel", en clara alusión a la pérdida de la influencia de los medios de comunicación clásicos frente a Internet (blogs y medios gratuitos), para finalizar dejarles con partes del discurso, sólo considere las partes que habla de tecnología, blogs e Internet, pero debo recomendarles leerlo de manera integra, no tiene desperdicio de principio a fin, aqui pueden leer el discurso completo...
Los expertos atribuyen al periodista Justin Hall el honor de ser pionero del invento. Cuando Justin apenas contaba veinte años de edad y era un estudiante universitario comenzó a ejercitarse en el uso diario de la web, escribiendo y navegando en ella, lo que le ayudó a desembarcar en el equipo de la conocida revista Wired, un icono entre las publicaciones dedicadas a Internet. Cualquiera que sienta curiosidad por la biografía, muy poco subyugante, de este joven precursor del uso de las nuevas tecnologías, puede fácilmente consultarla en la red y se enterará así, entre otras cosas, de que el suicidio de su padre alcohólico, cuando Justin contaba siete años, y los problemas y discusiones con el equipo de Wired a cuenta del ego de cada cual, tienen mucho que ver con su comportamiento profesional como escritor y, probablemente, con la configuración que los blogs han adquirido en la última década. En efecto, aunque los hemos definido como diarios personales, lo que se ajusta inicialmente a la realidad, los blogs se diferenciaron de aquellos, también desde el principio, en dos cuestiones cruciales. La primera es que, mientras en un dietario clásico las entradas y anotaciones se producen en orden cronológico, de más antiguas a más recientes, en un blog se invierte dicho orden, de modo que se consulta comenzando por el final, retrocediendo en el tiempo a partir de ahí. La segunda, y mucho más importante, consiste en que por lo común los diarios personales estaban, y están, dedicados a atesorar los secretos de nuestra identidad más profunda. Todavía se venden en las papelerías libritos de hojas en blanco que se cierran como cajas fuertes bajo siete candados a fin de que nadie fisgue lo que allí escriben nuestras y nuestros adolescentes. Por el contrario, los blogs fueron ideados para ser leídos, y aun manipulados, por terceros, están llenos de enlaces a otros blogs que los demás escriben y, cualesquiera que sean los valores que en ellos se defiendan o estén presentes, la intimidad no forma parte de ese elenco. Antes bien, podríamos asumir que hay una cierta pasión por el exhibicionismo, a veces bajo la excusa de la comunicación, en toda la actividad que se desarrolla en la red. Al fin y al cabo, quien se abre una gabardina y enseña los genitales a los viandantes busca también una forma de comunicarse.Después de Justin Hall vinieron otros. En 1997, cuando el sistema aún no se había desarrollado, John Barger llamó a su sitio weblog y dos años más tarde Peter Merholz, que abrió una página bajo el pretencioso encabezamiento de Peterme, jugó con la palabra rompiéndola en dos: we blog, nosotros blogueamos, dando a luz, a la vez, un verbo y un sustantivo. Quienes quisieron traducirlos al español se encontraron con que log (log y no blog) significaba en inglés, entre otras muchas cosas, cualquier método que sirviera para anotar las incidencias de un viaje náutico o aéreo, de donde logbook es el equivalente a cuaderno de bitácora, término adoptado inicialmente entre los hispanohablantes para designar en nuestro idioma al blog. Como resultaba tediosamente largo, alguien, enseguida, lo redujo a bitácora a secas y todavía se puede leer por ahí que en el mundo existen equis millones de bitácoras o que en la bitácora de fulanito se ha dicho tal o cual cosa. Sin embargo bitácora no es sino una especie de armario, fijado a la cubierta de un barco junto al timón, que alberga la aguja de marear. O sea que no puede resultar menos apropiado el llamar así a un espacio abierto y comunicativo como los blog, donde por cierto la aguja de marear padece una tendencia irreversible a volverse loca.
La paradoja consiguiente a la que nos tiene ya acostumbrados dicha nueva cultura es la frecuencia con la que gentes muy jóvenes, casi adolescentes, descubren algo revolucionario en el garaje de su casa o en el dormitorio de su colegio universitario. La personal aventura de Bill Gates es el ejemplo más conocido, pero no el único y ni siquiera quizás el más relevante. Los espacios comunitarios en la red, que constituyen nuevas formas de socialización de los jóvenes, están siendo creados por otros jóvenes sin apenas medios ni excesivos conocimientos teóricos, pero sabedores de los hábitos y el comportamiento de sus compañeros, y quizá también del deseo irrefrenable de tantas personas maduras por no terminar nunca de crecer.
El éxito fulgurante de los blogs es fácil de comprender. Internet es una inmensa construcción de palabras, una conversación global que fluye simultáneamente en todas direcciones, y en la que el hecho de hablar, de comunicarse, es con frecuencia más significativo e importante que el contenido del propio diálogo. Inventados por periodistas, (practicantes por lo mismo del lenguaje, el estilo y las manías del periodismo), muchos blogs se han convertido en una manera peculiar de dirigirse a los lectores, una especie de reporterismo participativo que, al tiempo que recupera alguna de las buenas tradiciones del oficio, anuncia la creación de un nuevo género, ya definido por los teóricos de la comunicación como información conversacional. De los millones de blogueros activos solo una minoría puede verse encuadrada en la militancia de esa especialidad, en la que el papel del periodista como intermediario entre la realidad y los usuarios de los medios se ve sustituido por el de agitador o promotor de las insinuaciones y deliberaciones ajenas. No cabe la menor duda de que gracias a eso hay ahora a disposición del público una gran cantidad de información que de otro modo nunca hubiera visto la luz. Desde ese punto de vista los blogs, al igual que el denominado periodismo ciudadano, constituyen un aporte al desarrollo de la democracia participativa, aunque en muchos aspectos está por descubrir qué cosa sea ésta. El mundo de la comunicación en general, y el de la prensa escrita en particular, mientras continúe siendo analógico, seguirá comportándose como causa y consecuencia a la vez de los sistemas de representación política. Los periódicos son en muchos aspectos un producto tan antiguo, o tan joven, como la democracia representativa, pertenecen a su propio entramado, y participan de su mismo destino. Ni periodistas ni gobernantes son muchas veces conscientes de esta realidad, obsesionados como estamos los primeros por exhibir nuestra independencia, y los políticos por instrumentarla. Pero aun cuando la prensa presuma constantemente de estar fuera de palacio lo cierto es que, en las más de las ocasiones, sus páginas sirven para empapelar los pasillos de la corte. No obstante, las cosas están cambiando. El impacto digital en los medios y el desarrollo de la red han provocado que ahora resulte cada vez más difícil discernir entre el centro y los arrabales de la ciudad política. La ausencia de jerarquías y la confusión pertenecen también a la nueva cultura digital, cuyo caos frecuente desafía el perfil piramidal de nuestras sociedades. Estos son efectos que tienen que ver con la globalización tal y como se viene produciendo; a los que nos hemos de acostumbrar, y de los que debemos aprender. Los frutos tempranos de la información conversacional no son todavía muy jugosos, pero ya han tenido ocasión de transmitir un sabor amargo. El mes de mayo pasado (p.ej.) las acciones de Apple cayeron en picado en bolsa cuando el blog Engadget anunció un retraso en el lanzamiento del último cacharro de moda entre los adolescentes: el I-phone, una mezcla de teléfono y reproductor de música. La noticia, que en la versión bloguera ya no se llama así, sino clip, era falsa y había sido filtrada por unos hackers que se hicieron pasar por empleados de la compañía atacada. Estos hackers nos provocan hace tiempo más de un dolor de cabeza, entre los que no es menor el de la transliteración de su nombre al castellano. Acostumbramos a llamarlos piratas informáticos, pero la piratería es otra cosa y, en el caso que comentamos, los bucaneros no abordaron el barco para llevarse nada de él, sino para depositar un regalo, por envenenado que estuviera. La anécdota pone de relieve una vez más que derechos y valores reconocidos en nuestro ordenamiento legal y en nuestro comportamiento social tienden a desvanecerse en la sociedad de la información. La propiedad y la intimidad cotizan a la baja. Twitter es una red social que permite comunicar al instante a cientos de miles de sus componentes algo tan sencillo como la respuesta a esta cuestión: ¿qué estás haciendo ahora? Por estúpido que parezca, y lo parece mucho, las contestaciones hacen furor. El inventor del sistema, que permite al usuario integrarse plenamente en la red desde el más sencillo de los teléfonos celulares, ya revolucionó en su día las herramientas de publicación que se utilizan en la blogosfera. Parece que lleva el mismo camino en lo que se refiere a la construcción de redes sociales en Internet. Se puede seguir la vida de una persona, desde que se levanta hasta que se acuesta, solo a base del envío de mensajes instantáneos y fotografías del individuo en cuestión. Una empresa de California invita a los cibernautas a filmar su vida cotidiana y emitirla en directo: la telerrealidad personal es un hecho que ha dejado pequeño al Gran Hermano. En sus primeras dos semanas creó 18.000 horas de video y atrajo a 500.000 visitantes. Cabe preguntarse por la vigencia de la célebre frase de Celine: "Todo lo que es interesante ocurre en la sombra. No se sabe nada de la verdadera vida de los hombres."
Podemos interrogarnos también sobre el futuro de los neologismos que desde la red nos invaden, algunos de los cuales han sido reiterados hasta la saciedad. Chatear hoy es estar conectado a un chat , pero para las gentes de mi edad significaba tomar unas copas de vino, o chatos, en cualquier taberna. Dentro de poco, si las aplicaciones que he comentado progresan, podremos "twitearnos", o "tuitearnos", siendo el tuiteo algo bien diferente a llamar de tu a nuestro interlocutor. Pero en ambos casos dichos vocablos sirven para designar actitudes parecidas: formas de relación interpersonales, signos de comunicación con los otros.
Hoy todo el conocimiento existente en el mundo está en la red, al alcance de cuantos posean la tecnología adecuada y la formación pertinente para acceder a ella. El desarrollo y el bienestar de los pueblos, la universalización de la cultura, dependen en gran medida de cuán sensibles seamos, por incomprensibles que a veces parezcan, a las novedades del milenio.
Via: El Pais
Etiquetas: blogs, internet, medios, prensa, tradicionales






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2 Comments:
Navegando por la red mi barca ha atracado en el puerto de tu blog. Felicidades, si quieres venir a visitarme…
Ciao desde Italia.
Ayer vi una notícia que me llamo la atención "Si blogeas, estas despedido!",es una de las reglas que estan usando en los estados unidos en las grandes empresas, no hace mucho hubo un caso de un empleado de la microsoft que fue despedido por haber un blog y hablar de la Mac en su blog.Esto me a echo reflexionar, ya que yo poseo un blog y trato de ingresar información que a otros les pueda ser útil; pero... cuanto tiempo invertimos en el blog ? Quien pagá este tiempo ? Adsense ? ... y así muchas más preguntas podemos hacernos... los jovenes que no tienen responsabilidades, no habrían problemas creo???, pero los que somos empleados de una empresa ???...
Cambiando de tema,si quisieran ver como sería el Msn Messenger en la vida real... les dejo este link
http://peruvianit.wordpress.com/2007/09/27/el-messenger-casi-perfecto/
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