Mi foto
Nombre: MijaroSoft
Lugar: Chimbote, Peru

Freelance y geek desde hace algun tiempo atras, noticias de actualidad sobre Software Libre recopiladas de la Internet ...

marzo 21, 2006

America Latina se cayo del mapa - Entrevista a Andrés Oppenheimer...

Articulo extraido de 11abril.com, entrevista al periodista latinoamericano más galardonado, Andrés Oppenheimer del programa Oppenheimer presenta, que semana a semana analiza todo lo que afecta a America Latina, además acaba de sacar un nuevo libro titulado Cuentos Chinos que debe ser lectura obligada de todos nuestros políticos peruanos, sean de derecha, de centro o de izquierda. Aqui les dejo el articulo:

El mundo camina a dos tiempos. El de los que se montaron en el tren de la apertura económica y la globalización, y el de los detractores del libre mercado, que en nombre de la soberanía cierran sus puertas. "El cuento chino más grande es que el capitalismo está condenado al infierno y que la globalización aumenta la pobreza. Está ocurriendo exactamente lo contrario", asegura ¿Qué países están logrando reducir la pobreza y aumentar el bienestar de su población y cuáles están contando simplemente cuentos chinos?

Esa fue la interrogante que Andrés Oppenheimer se planteó antes de tomar sus maletas para visitar países tan disímiles como China, Irlanda, Polonia, la República Checa y Venezuela, con la misión de corroborar en el terreno qué están haciendo los países que avanzan y qué están haciendo -o dejando de hacer- los que retroceden.

Emprendió el periplo con dos informes en su maletín: uno del Centro de Estudios a largo plazo de la CIA, y el otro de uno de los principales expertos en América Latina del Parlamento Europeo, el socialista Rolf Linkford. Ambos llegan a una misma conclusión: la región se ha vuelto irrelevante en el contexto mundial. Durante tres años fue de un lado a otro. Entrevistó a analistas, académicos, ministros y presidentes.

Luego se sentó a escribir su libro Cuentos Chinos, de reciente aparición en Venezuela por el grupo editorial Random House Mondadori y ubicado en los dos últimos meses en la lista de best sellers de Argentina y México. "Mucho de lo que descubrí me hizo cambiar viejos prejuicios, y me hace ver el futuro con más esperanza que antes", concluye Oppenheimer en el prólogo.

-Según lo que pudo observar ¿quién está presentando un panorama realista y quién está contando cuentos chinos?
Me temo que muchos presidentes de América Latina, incluyendo el de Venezuela, están contando cuentos chinos cuando dicen que América Latina juega un papel crucial en el mundo moderno. Está ocurriendo todo lo contrario. Basta revisar el reciente discurso sobre el Estado de la Unión del presidente Bush para ver que no sólo no mencionó a América Latina, sino que ni siquiera se refirió a Cuba o Venezuela.

Lo mismo ocurre en Europa.

Nos estamos mirando el ombligo como idiotas pensando que estamos haciendo las cosas bien.

-¿Cuáles fueron los mitos que desentrañó durante sus viajes?
El cuento chino más grande que se está contando en América Latina, es que el capitalismo está condenado al infierno y que la globalización hace aumentar la pobreza. En realidad está ocurriendo exactamente lo contrario. En los últimos 20 años, el porcentaje de gente en el mundo que vive en pobreza extrema con menos de un dólar diario cayó de 40% a 21% . Ello se debe a que países poblados como China, la India, Taiwán, Singapur, Vietnam, han tenido un éxito espectacular en la reducción de la pobreza. Todos los países que entraron en el capitalismo y en la economía globalizada, lo han logrado. China ha reducido 250 millones de personas de la pobreza desde que se abrió al mundo. La India 100 millones de personas.

Puedo citar docenas de ejemplos de países que han reducido la pobreza al abrir sus puertas. Pero no existe un solo ejemplo de uno que haya crecido económicamente y reducido la pobreza cerrándose al mundo. Ni yo, ni el presidente Chávez, ni nadie lo puede citar porque no existe.

-¿Comparte la tesis determinista de que América Latina está condenada por su historia y cultura a vivir en el atraso?
Al contrario, soy optimista a mediano plazo por varias razones. La primera es que ningún país está condenado biológicamente al fracaso, y la prueba máxima que doy en el libro es Irlanda. Los irlandeses tienen todos los estereotipos negativos de los latinoamericanos: fama de ser bohemios, borrachines, mujeriegos, impuntuales, buenos para el trabajo individual, pero pésimos para el trabajo en equipo.

Irlanda es un país católico, de futboleros, de artistas. Y sin embargo pudo dar vuelta al país en apenas doce años, y pasar de ser el segundo país más pobre de la Unión Europea, a ser el segundo más rico.

-¿Cómo lo hicieron?
De la manera más simple: atrayendo inversiones, aportándole a la ciencia y a la tecnología y abriéndose al mundo.

-¿Cuál sería la clave para América Latina?
Antes que nada hay que dejar de lado el discurso espanta capitales de la vieja izquierda cavernaria sesentista que hoy encarna el presidente Chávez. En el mundo del siglo XXI hay dos clases de países, los que atraen capitales y los que los ahuyentan.

La vieja dicotomía de izquierda y de derecha ya no existe, porque entre los países que atraen capitales hay muchos de izquierda como China, la India, España, Chile, que están teniendo un éxito extraordinario en la reducción de la pobreza. Y hay países como Venezuela y Cuba donde se está masificando la pobreza.

-¿Cómo explica que en los últimos tiempos las propuestas nacionalistas y populistas hayan triunfado en América Latina?
Lo que está pasando en América Latina es que las propuestas histriónicas, el narcisismo-leninismo venezolano, es el que logra más titulares.

Aunque Chávez es el que hace más ruido, la verdadera historia de la izquierda latinoamericana la están escribiendo el presidente Ricardo Lagos de Chile, la presidenta electa de ese país Michele Bachelet; Lula en Brasil, quizás Tabaré Vásquez en Uruguay. Brasil tiene más de 50% del PIB de Suramérica, y cuando ganó Lula muchos pensaron que se convertiría en un país de la vieja guardia, pero pasó todo lo contrario: Lula siguió el rumbo de Fernando Henrique Cardoso y Brasil está atrayendo capitales y reduciendo la pobreza. Brasil rompió el maleficio de los latinoamericanos que hacemos reglas nuevas cada cinco años y tratamos de refundar el país con cada nuevo presidente.

-¿Considera que América Latina puede competir con los productos baratos o los de alta tecnología de los países asiáticos y los de la nueva Europa?
No sé si podemos poner a todos los países latinoamericanos en la misma canasta. Hay algunos que tienen una ventaja competitiva en alta tecnología como Costa Rica, Uruguay y Brasil. Otros están tan atrás que sería una pérdida de tiempo entrar en esta carrera. Lo que sí vale para todos es que la dependencia absoluta de las materias primas es un pasaporte a la pobreza, a la corrupción, y al totalitarismo.Curiosamente, los países petroleros son los menos democráticos, más corruptos, y muchos de ellos, como Nigeria o Venezuela, son los que tienen más cantidad de pobres.

-¿Los países poseedores de recursos naturales tienen el futuro asegurado?
Mundialmente está ocurriendo exactamente lo contrario. El siglo XXI es el siglo de la economía del conocimiento. Las principales multinacionales hace 20 años eran la Exxon, la Shell, y hoy son las de alta tecnología: Microsoft, IBM, Google.Mientras en 1960 las materias primas constituían 30% del PIB mundial, hoy representan apenas 4% . Entonces, la receta para América Latina es lo que yo llamo la "receta finlandesa". Finlandia era un país maderero y de la madera pasó a producir muebles; luego a diseñarlos; de allí pasó a diseñar productos electrónicos, y después a producir celulares. Nokia es hoy una de las compañías de teléfonos celulares más grandes del mundo. Para hacer el paralelo, Venezuela hace 40 años vendía crudo, y 40 años después, sigue vendiendo petróleo. Lo que hace crecer a los países son los productos de valor agregado. Sería absurdo pretender que Venezuela pase de la noche a la mañana de producir petróleo a software, pero con un criterio más moderno, tendría que empezar a producir productos derivados del petróleo.

-Usted señala que el siglo XXI es el siglo del conocimiento ¿existe conciencia de que la educación es la herramienta básica para desarrollar un país?
En varios países se están haciendo progresos, por ejemplo Chile y Brasil. Pero el de la educación es quizás el dato más preocupante.

Los llamados tigres asiáticos, nos están pasando como aviones. En China descubrí que están enseñando inglés obligatorio a partir del tercer grado en la escuela primaria. En nuestros países empieza en el séptimo grado.

-Los críticos de la globalización sostienen que con ella se pierde soberanía e identidad cultural Como lo prueba el caso de China, la soberanía más importante es la soberanía individual. Un país soberano lleno de pobres, es más débil que un país con gente bien alimentada y progresando. El concepto de soberanía de Chávez y de Castro, es un concepto del siglo XIX que ya ha sido superado en todo el mundo y la prueba está en que todos los socialistas modernos, dejaron de hablar de soberanía nacional, y hoy hablan de soberanía compartida. Es lo que ocurre en la UE.

-Hay quienes sostienen que la apertura económica produce apertura política, pero usted reseña que en China la democracia es concebida a través de un partido único, el país tiene el récord de fusilamientos anuales y se dedican 30 mil agentes al bloqueo de páginas de Internet. La asociación apertura económica igual a apertura política ¿es un cuento chino?
Puede ser que lo que estamos viendo en China, como lo digo en el libro, es una dictadura horrible. Asumir que la apertura económica automáticamente produce una apertura política es un poco arriesgado. Pero no me extrañaría que en diez años haya en China una mayor apertura de la que hay hoy.Venezuela: un milagro al revés

-En el capítulo dedicado a Venezuela, cita una frase de Chávez: "Venezuela está creciendo socialmente, moralmente e incluso espiritualmente" ¿De su paso por Caracas que impresión se llevó?
Creo que es un cuento chino al cuadrado. Hoy Venezuela está comprando silencios de sus vecinos a costa de cheques que está pagando el pueblo venezolano. Me parece que Venezuela va a pasar a la historia como un ejemplo de lo que no hay que hacer, porque es un milagro económico al revés. Es un país que está gozando del ingreso externo más grande de su historia reciente, y en lugar de crear la plataforma de atracción de inversiones a largo plazo y diversificar su economía, está dilapidando el dinero.

-Usted reseña el milagro irlandés y el chileno. ¿Qué debe pasar para que ocurra el milagro venezolano?
Chávez se tendría que quedar afónico.

-¿Y al margen de Chávez?
Venezuela tiene más posibilidades que nadie, si pusiera los ingresos del petróleo a trabajar. Hoy los procesos se pueden producir con una celeridad impresionante. En tres años Venezuela podría ser el milagro suramericano.

-¿Sólo en tres años?
Sí, porque es una cuestión de percepción. China está hoy de moda. Las portadas de Time, Newsweek, están dedicadas a China. Y eso produce un efecto multiplicador. Un empresario de Oklahoma lee eso y se va a invertir allá. Si Venezuela captara la imaginación de los inversionistas, eso se manifestaría en las calles en cuestión de meses.

Bush o la vía equivocada
Libre comercio, libre comercio, libre comercio. Ese pareciera ser el mantra o el único lente por el que Estados Unidos mira sus relaciones con América Latina.-Es un grave error. El libre comercio es importante, es vital para muchos países latinoamericanos, pero no es lo único que puede sacar del foso a nuestros países. Que el libre comercio es bueno, no me queda duda. México triplicó sus exportaciones desde que firmó el Nafta. Perjudicó a algunos sectores pequeños de la economía mexicana, pero globalmente ayudó a México.

Lo mismo está ocurriendo en Chile que aumentó muchísimo sus exportaciones desde que firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Pero el gobierno de Bush optó por el camino fácil. Agarró el libre comercio y se olvidó de todo lo demás. Para ayudar a que América Latina empiece a crecer a niveles asiáticos, hace falta mucho más que libre comercio: hay que trabajar en la lucha contra la corrupción, mejorar la competitividad y la educación.

-¿Cree que en la Casa Blanca y el Departamento de Estado tienen un conocimiento acertado de América Latina?
La gente que trabaja en el área conoce a América Latina. Lo que pasa es que al nivel más alto de la Casa Blanca nadie le para, porque en este momento la clase política de Estados Unidos está totalmente enfocada en la guerra de Irak y el Medio Oriente, y la clase económica está totalmente enamorada de China y de la India. América Latina se cayó del mapa.

-En su opinión ¿cuál ha sido el cuento chino de Estados Unidos con respecto a América Latina?
Que América Latina es una prioridad para Estados Unidos. El 25 de agosto de 2000, Bush dijo: "Este puede ser el siglo de las Américas".

Ese es un cuento chino. Y después aseguró: "Miraré hacia el Sur como un compromiso fundamental de mi presidencia", otro cuento chino. No soy muy optimista sobre lo que resta del mandato de Bush, pero soy bastante optimista sobre 2008, porque los demócratas ya están hablando de planes para reducir la brecha con América Latina, y algunos republicanos también.

En un país en que las elecciones se deciden por pocos votos, creo que eso es esperanzador.

Via: 11abril.com

Licencia de Creative Commons
Este blog se publica bajo licencia Creative Commons